En noviembre de 2022, la plataforma de videos más influyente a nivel mundial, con dos mil 500 millones de usuarios –YouTube- decidió tomar acción para frenar el crecimiento de la violencia física y verbal que se difunde en la interfaz, pero sucumbió ante la inconformidad de los creadores de contenido.
La forma que encontró la aplicación para inhibir esta tendencia, fue la actualización de las pautas de contenido apto para los anunciantes, con lo que restringía la monetización de videos que incurrieran en algunas acciones consideradas violentas, por ejemplo: “todas las variedades de groserías ahora se tratan por igual, lo que significa que no se diferencian según los niveles de gravedad”, de modo que si en los primeros ocho segundos del video se utilizaban cualesquiera de este tipo de menciones, el video no se monetizaría.
Los youtubers mostraron su molestia, particularmente porque consideraron que la inversión que hacían para sus producciones no se recuperaba y eso les imposibilitaba seguir generando contenido.
Solo tres meses después la plataforma reculó: “escuchamos inquietudes de los creadores de que la nueva política de blasfemias resultó en un enfoque más estricto de lo que pretendíamos”.
De modo que las groserías moderadas, recuperaron su libertad y ahora seguirán siendo monetizadas; los videos que contengan groserías más fuertes, en los primeros siete segundos o de manera repetida podrán tener una monetización limitada.
Si se utilizan groserías fuertes o moderadas, después de los primeros siete segundos no tendrán ningún problema para ser monetizados. Con las modificaciones de noviembre las groserías en la música no serían aptas para recibir ingresos, con el reajuste de marzo, ahora pueden recibir ingresos publicitarios completos.
La única restricción que conservó YouTube fue las palabras altisonantes que se mantienen en los títulos o en las imágenes miniatura.
Según datos extraoficiales un influencer mexicano de esta red social recibe entre cinco y 89 pesos por cada mil vistas de su contenido, por lo que se estiman ganancias mensuales de 17 mil a 500 mil pesos. ¿Ahora se entiende la dimensión del agravio?
Sin falsas moralinas, es preciso valorar si la buena dialéctica está en peligro de extinción o no resulta atractiva para las nuevas generaciones ¿nos encontraremos ante el imperio de los improperios como forma de ganar audiencia y relevancia social?
Una última cuestión: ¿Después de ocho segundos las buenas conciencias reciben inmunización? Solo algunas preguntas.
Resolvámoslas juntos; síganme en twitter como @artuman.
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