SELFIE, ESPALDA A LA REALIDAD

Foto: PXHERE

Parece un acto sencillo, improvisado, espontáneo, anecdótico, cotidiano de la vida digital, sin embargo, detrás de la selfie existen toda una gama de corrientes, estilos, tecnología inducida, mensajes, narrativas. 
 

Aunque algunos estudios clasifican a esta técnica como una manifestación narcisista, una expresión egocéntrica, técnicamente se trata de una fotografía auto tomada, la posibilidad de fotografiarse solo o en grupo sin necesidad de un tercero que active el dispositivo, la cámara como extensión del cuerpo.

 

Se marca como hito de la popularización de esta nueva forma de retratar, el 2 de marzo de 2014, durante la entrega de los Premios Oscar de la Academia de Cine, cuando la conductora Ellen De Generes auto tomó una foto grupal con algunos asistentes y la subió a twitter, con la que obtuvo, dicho sea de paso, la mayor cantidad de retwitts en la historia de esa plataforma, con 779 mil 295. 

 

Si somos justos, debemos decir que quizá un claro antecedente de la selfie fue la inclusión del temporizador en cámaras fotográficas, que daba tiempo a quien disparaba de aparecer en la imagen, aunque aquello requería de cierta destreza física y apoyo técnico básico: un tripié o al menos una base que permitiera mantener la altura suficiente para que la toma incluyera a los participantes; esta herramienta se trasladó a los teléfonos celulares y, en consecuencia, se popularizó.    

 

Pero, lo que hizo posible la selfie en su máxima expresión fue el desarrollo de la tecnología en los dispositivos móviles y la aparición de una cámara-espejo que permite al usuario verse dentro del encuadre, sin aditamentos, solo con extender el brazo, de acuerdo a la necesidad de amplitud de campo. 

 

Para los puristas, la imagen que se plasma en una auto fotografía no debe contener más allá de la espontaneidad, sin planeación, ni producción; sin embargo, la mercadotecnia y la farándula, que todo lo apropian, le han dado un toque más comercial, quitando en cierta medida la improvisación, aunque con efectos favorables para sus causas. 

 

Adi Kuntsman, especialista en comunicación global de la Universidad Metropolitana de Manchester, considera que la selfie constituye “la glorificación fotográfica de una actitud en la que no solo se mira la realidad a través de una cámara, es decir a través de la idea de un presente visual al que se le atribuye la validación estética de un pasado memorable, sino que se le da la espalda a la realidad”.   

 

Como todo lo que ocurre en los mundos digital y tecnológico evoluciona, muta, se transforma, por medio de la innovación y la hiperespecialización, de forma vertiginosa, así, la selfie cuenta con sub-géneros, a los cuales, quizá sin darnos cuenta, recurrimos ya como forma de expresión. 

 

¿Cuántos logran identificar o las realizan con regularidad? 

 

Belfie: pone la atención en el trasero.

Multiselfie: con grupo de personas. 

Legfie: se enfoca en las piernas

Welfie: en el gimnasio

Hairfie: destaca el peinado 

Bedfie: desde la cama

Drelfie: mostrando la bebida

Zooselfie: con animales

Meta selfie: expone el entorno, usa espejos.  

Video selfie: con imagen en movimiento. 

 

Las auto fotografías, sin duda, han cambiado de forma radical la narrativa, uno de los ámbitos que ha aprovechado este nuevo paradigma es el político; atrás quedaron las imágenes de campaña que mostraban a personajes en poses de poder, por las que expresan cercanía y humanidad.

 

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